Storytelling de marca

Storytelling de marca: contarlo bien para venderlo

Piensa en Superman. Es solo un personaje de cómic, pero lo sigues viendo en camisetas, anuncios y películas; genera ingresos millonarios y su búsqueda en Google está por encima de la palabra felicidad. Puede que no sea real, pero existe. Con el marketing digital ocurre algo parecido: es uno de los mayores inventos que nos hemos contado para acabar conectando entre nosotros e intercambiar cosas.

Cuéntame tu rollo
Sala de cine a oscuras con la pantalla encendida frente a las butacas

El método

Tres fases, y ninguna es escribir bonito

  1. 1

    Leer

    Leo lo que cuenta tu negocio y qué quiere tu mercado. Observar, analizar y entender antes de escribir una sola palabra: una buena investigación es garantía de convicción.

  2. 2

    Pensar

    Pienso cómo unir las dos cosas. Un solo objetivo, no tres ni cinco, porque centrarse en uno es más rentable. Y ese objetivo es siempre la curiosidad.

  3. 3

    Escribir

    Lo pongo por escrito y le doy vueltas hasta que convence solo. Para que entretenga, para que se entienda, para-que-se-venda.

Dos maneras de escribir

Escribir bonito y escribir para vender no son lo mismo

Qué se decideEscribir para venderEscribir bonito
Para qué sirvePara convertirPara agradar
Antes de escribirInvestigar qué quiere quien te leeBuscar el tono y las palabras
Número de objetivosUnoLos que pidan
Orden del argumentoPrimero la bofetada, luego la ensaimadaEnamorar de entrada
Llamada a la acciónCuriosidad, sin demostrar necesidadPedir la venta cuanto antes
Se mide por lo que hace la gente

Cuatro ideas que sostienen el método

Lo que hace que un texto acabe vendiendo

Ninguna es una fórmula. Son las cuatro cosas que compruebo en cada texto antes de darlo por escrito.

Investigación

Todo el mundo busca algo: los clientes y los compradores de tus clientes. El arma más efectiva para conquistarlos es saber de ellos, estudiarlos y entenderlos.

Curiosidad

El copywriting no hace milagros ni va de pociones magistrales. Pero si creas curiosidad, la gente sigue leyendo hasta el final. Eso aumenta las posibilidades de conversión.

Orden

Nada de adornar ni enamorar de entrada, que empalagamos. El postre siempre al final: primero hay que darle fuerte donde más duele y luego ya acunamos.

Confianza

Nadie compra un producto, compra sus posibilidades. Dar opciones reduce la altura del salto que da tu comprador: no hay que construir una piscina más grande, solo acortar la distancia.

Dudas razonables

Sobre trabajar el relato de tu marca

¿Para qué tipo de negocio funciona el storytelling?

Para cualquiera que tenga que explicarse por escrito. Da igual el sector: como si vendes alpargatas de viscoelástica al por mayor. Lo que cambia no es el producto, es si quien te lee entiende qué le aportas antes de perder el interés.

¿Necesito una historia espectacular?

No. No me gustan las grandes historias, prefiero las que estén bien contadas. No hay que inventar nada nuevo: se trata de generar un relato a partir de tus ideas. Sencillo.

¿Por qué la curiosidad y no una oferta agresiva?

Porque conseguir ventas se parece mucho a ligar: muestras tus beneficios, haces una propuesta y lo dejas reposar, pero jamás demuestras necesidad. Si generas curiosidad, quien te lee llega hasta el final, y ahí es donde se decide.

¿Qué me pides para empezar?

Tiempo para leer lo tuyo y una conversación honesta. Necesito saber qué vendes, a quién y qué quieres que entienda quien te lee. El resto —investigar, decidir el objetivo y escribirlo— es mi parte.

¿Cómo sé si el texto está funcionando?

Por lo que hace la gente, no por lo bonito que suene. La estética sirve para agradar; aquí hablamos de conversión. Invertir en un anuncio o una campaña no es rentable si luego escribes un mail que no se entiende, una presentación que aburre o un post que no tiene sentido.

Cuéntamelo y lo ponemos por escrito

Leer, pensar y escribir. La primera fase empieza contigo contándome tu rollo.