El día que empezó todo esto
Cuéntale un rollo de los tuyos
Cuando empecé en el mundo laboral era un absoluto ignorante de cómo funcionaba la venta. No sabía identificar ni siquiera mis propias aptitudes. Era sanitario, llevaba un par de meses trabajando, y mi jefe entró en mi despacho muy apresurado. Se iba de fin de semana y esa tarde venía uno de nuestros clientes. «Necesito que lo calmes un poco y le hagas ver que es buena idea quedarse con nosotros.» ¿Cómo? «Cuéntale un rollo de los tuyos. Seguro que lo convences, se te da bien.» Y se fue.
No entendía nada. Sin embargo, antes de irse había depositado una confianza fuera de lo común en mi manera de persuadir. Quince años más tarde, el dominio de mi web contiene la palabra rollo.



