Si sabes cómo contarlo, al final consigues venderlo

No es el arte de contar una historia. Es aprender a vender la de tu marca. Ordenar las palabras para captar la atención al otro lado de la tecla.

  • Copywriting con storytelling
  • Webs, emails y presentaciones
  • Escribe Roberto Barea
Fachada facetada en penumbra, con los planos de vidrio recortados por una luz fría

Mi método está basado en un marketer griego llamado Aristóteles. Tiene tres fases: leer, pensar y escribir. También lo llaman copywriting. Leo lo que cuenta tu negocio y qué quiere tu mercado. Pienso cómo unir las dos cosas. Lo pongo por escrito.

  • Leer
  • Pensar
  • Escribir
Nihil novum sub wifiMétodo
No hay que inventar nada nuevo: se trata de generar un relato a partir de tus ideas. Básicamente, vender contando una historia.
  • Un solo objetivo
  • Curiosidad

El trabajo

Contarlo bien
no es contarlo bonito

Soy Rober Barea. Enseño y escribo storytelling: el sentido común aplicado a lo que cuenta tu negocio. Todo el mundo escribe en internet. Convencer solo con palabras es otro nivel.

No es tanto lo que haces, sino cómo se lo estás contando a tu público. No hay fórmulas magistrales ni recetas. Lo podemos complicar todo lo que quieras, pero al final voy a escribirlo para que entretenga. Para que se entienda. Para-que-se-venda.

Cómo trabajo el storytelling
Una mano escribiendo sobre una mesa a oscuras, iluminada solo por la pantalla

El papel

Traductor
de todo lo bueno que piensas de tu marca

Traducir todo lo bueno que piensas de tu marca para que lo entienda quien lee tu web. Quien recibe tus mails, tu presentación, o donde sea que quieras estar.

No hace falta ser una marca tipo superhéroe. Basta con que crean en ti. Da igual que tu negocio no dé para un cómic: como si vendes alpargatas de viscoelástica al por mayor.

Plumín de una estilográfica apoyado sobre una carta escrita a mano

El resultado

Vuelta y vuelta
hasta que el texto convence solo

Para mí, un copywriter es un tío que escribe vuelta y vuelta. Le da una vuelta a un texto y alguien acaba dándole la vuelta a su tarjeta de crédito.

El objetivo es siempre el mismo, y es uno solo: curiosidad. Generar interés en lo que haces porque está bien contado. Podrían ser tres objetivos, o cinco, pero es más rentable centrarse en uno. Eso es lo que hago.

Cuaderno negro cerrado sobre una mesa de madera oscura, junto a un lápiz

Dónde se nota

Lo que escribo para tu negocio

  • La web

    La página que tiene que explicar en dos párrafos lo que a ti te cuesta media hora: qué haces, para quién y por qué deberían elegirte a ti.

  • Los emails

    Desde el correo que abre la conversación hasta campañas completas de email marketing para empresas. Que se abran, que se lean y que respondan.

  • La presentación

    El documento con el que pides una reunión, un presupuesto o una decisión. Hilar los puntos para que todo tenga coherencia y el sí se justifique solo.

  • El relato de marca

    El empaquetado que hace que tu contenido sea atractivo porque está bien contado. Situarte dentro de una historia en lugar de ponerte etiquetas.

Antes de escribirme

Lo que suelen preguntarme

¿Qué es exactamente el storytelling que haces?

Un empaquetado que hace que tu contenido sea atractivo porque está bien contado. No es contar una historia por contarla: es vender la de tu marca. Hay quien lo llama ironía fina, gracia, agudeza u ocurrencia. Definir tu marca con características es solo poner etiquetas; situarte dentro de una historia le da coherencia a lo que haces.

¿Es lo mismo que el copywriting?

Es la misma cocina. El método tiene tres fases —leer, pensar y escribir— y a eso también lo llaman copywriting. Todo esto me convierte en copywriter especialista en storytelling, pero no me gustan las etiquetas: es más cómodo decir estratega.

¿Sirve si mi negocio no tiene una gran historia detrás?

Da igual que no seas Clark Kent y que tu negocio no dé para un cómic. Como si vendes alpargatas de viscoelástica al por mayor. No hay que inventar nada nuevo: se trata de generar un relato a partir de tus ideas. No hace falta ser una marca tipo superhéroe, basta con que crean en ti.

¿Cuántos objetivos debería tener un texto?

Uno. Podrían ser tres o cinco, pero es más rentable centrarse en uno, y además coincide con el número de cerebros que tiene la persona que te está leyendo: la que te contrata, la que te elige. Ese objetivo es siempre la curiosidad. Si la generas, la gente sigue leyendo hasta el final, y eso aumenta las posibilidades de conversión.

¿Y qué me garantiza que escribes bien?

Nada, y tampoco importa demasiado. Que esté bien escrito no significa que funcione: la estética sirve para agradar, y aquí hablamos de conversión. Tienes un montón de copywriters en internet que escriben bien y pueden hacerte un trabajo decente y mucho más económico. Prestarle a alguien la responsabilidad de que hable y venda por ti requiere otra cosa: que te resuene lo que te estoy contando.

¿Cómo empezamos?

Me cuentas tu rollo: qué vende tu negocio, a quién y qué quieres que entienda quien te lee. A partir de ahí leo lo que cuentas y lo que quiere tu mercado, pienso cómo unir las dos cosas y lo pongo por escrito. Escríbeme a hola@rollocopy.com o déjalo en el formulario de contacto.

Vamos a contarlo bien

Si lo puedes contar, te pueden comprar. Cuéntame qué vendes y a quién, y te digo cómo lo pondría por escrito.